Los Chinos y la Independencia de Cuba

Autor: Gonzalo de Quesada.

En el fondo Biblioteca, aparece el folleto, que con el título: los Chinos y la Independencia de Cuba, el ilustre patriota, Gonzalo de Quesada, dando un justo reconocimiento a aquellos hombres que traídos de China, ofrendaron hasta sus vidas por la causa cubana.
 
Gonzalo  de Quesada y Aróstegui ( 1868-1915) dedicó su vida a la causa de la independencia en Cuba, colaborador de José Martí y Delegado del Parido Revolucionario Cubano en Washington.

Con toda justificación del conocimiento de los que participaron en aquellas contiendas bélicas, brinda una exposición sobre los inmigrantes chinos en estas gestas y de la entereza y valor demostrados por los hijos del celeste imperio, que traídos a Cuba como mano de obra libre, pero convertido en la práctica en otros esclavos más de las plantaciones azucareras y otras pesadas labores agrícolas, se alistaron junto al  negro y blancos pobres, por la independencia.

Es un folleto corto  que alcanza las  catorce cuartillas; pero  que tiene la singularidad de abordar el problema de los chinos en Cuba expresando la nostalgia y necesidad de profundizar en el estudio de esta problemática, muy poco analizada en Cuba. Esas preocupaciones de entonces, tienen plena vigencia, más justificada en esta zona central, dado en que fue la de mayor nivel de concentración de éstos en el país, donde en mayor número se incorporaron al Ejército Libertador Cubano.

Aborda  las hazañas  en los combates celebrados y de la disciplina de éstos, cómo muchos de ellos llegaron a ocupar cargos de responsabilidad  en las filas del Ejército Libertador.

Con gran elocuencia concluye el autor:

“Pero, si todos los hechos que hemos relatado no hubiesen ocurrido; si miles de chinos no hubiesen contribuido a mantener la guerra, con su trabajo en los talleres que sorpresivamente surgieron en los bosques primitivos y rebeldes;  si no hubiesen sido valientes y sufridos soldados  y como hermanos en armas no hubiesen sido ejemplares por su compañerismo rayano en el sacrificio,  si no hubiesen sabido morir como almas templadas para la gloria; aún sin estos méritos, estos nobles e ignorados campeones de nuestras épicas luchas, tendrían derecho a la inmortalidad y a nuestra veneración, por el hecho de que no hubo un chino en Cuba que no abrazara la causa de la libertad y cuando en nuestra patria redimida se rinda pleito homenaje al patriotismo y se erija  un monumento a los que compartieron juntamente con los esclavos negros y esclavos blancos, las victorias y sinsabores de la Guerra de los Diez Años, a aquellos que ayudaron a consolidar con su sangre la fraternidad y equidad en nuestra patria, cuando podamos levantar  al chino un monumento digno, bastará  grabar con caracteres indelebles en su pedestal estas palabras:

No hubo ningún chino desertor; no hubo ningún chino traidor ¡ 

Realizado por: Carlos Santiago Coll Ruiz.
                         Especialista Principal.
                         Archivo Histórico Provincial. Villa Clara.

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